Fabricante de corazón artificial de última generación quiere desarrollar un dispositivo que pueda ser utilizado de por vida

Elaboró un mecanismo, con una vida útil de 5 años, para pacientes con insuficiencia cardíaca en etapa terminal.

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Carmat, fabricante francés de dispositivos cardíacos, planea crear un corazón artificial de uso permanente, dio a conocer Stephane Piat, director ejecutivo de la compañía en una entrevista con la CNN.

«Creo que podríamos llegar al punto en el que podríamos decir honestamente a los pacientes que es tan probable que les vaya bien con una bomba mecánica como con un trasplante», declaró.

El principal producto de la empresa

Carmat tardó 27 años en desarrollar un mecanismo, diseñado para reemplazar el corazón natural durante aproximadamente 5 años, imitando su trabajo con materiales y sensores biológicos. Su objetivo es prolongar la vida de miles de pacientes que mueren cada año mientras esperan un donante. Tiene un peso de 900 gramos, aproximadamente tres veces más que un corazón humano normal, y funciona con baterías de iones de litio.

Genera una circulación sanguínea de forma autónoma a nivel fisiológico. La prótesis está desarrollada a partir de componentes, tanto orgánicos, como materiales utilizados en la industria aérea. En diciembre del 2020, las autoridades médicas de Europa dieron el visto bueno para su venta. El precio por unidad superará los 150.000 euros (unos 182.000 dólares).

En febrero pasado, la empresa informó que recibió la autorización de las autoridades estadounidenses para comenzar los ensayos clínicos de su corazón artificial y anunció que comenzará los procedimientos necesarios el primer trimestre de este año.

«Estamos encantados de poner a disposición de los centros de investigación de EE.UU. esta nueva versión de nuestro corazón artificial, […] a pesar de la pandemia del covid-19, pudimos capacitar e iniciar tres de estos centros antes del final del 2020. Ahora están listos para reclutar pacientes. También pretendemos seguir formando y poniendo en marcha otros centros», dijo Piat.

Al mismo tiempo, Carmat reveló que recibió una subvención de 1,4 millones de euros (alrededor de 1,7 millones de dólares) de parte del Ministerio de Industria de Francia. Esa financiación contribuirá al programa de industrialización de su producto principal, asegurar la digitalización de su planta industrial en Bois-d’Arcy, así como fortalecer la red de proveedores industriales de la empresa.

Piat señaló que con esta medida Carmat podrá alcanzar una tasa de producción de cientos de corazones artificiales para el año 2023. «De esa manera podremos satisfacer la demanda de los hospitales en distintos países europeos, y continuar nuestros ensayos clínicos a mayor escala, particularmente en EE.UU.», concluyó.

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