El trabajo sucio de los recogedores de basura

“Es más difícil con los botaderos públicos que por falta de educación y conciencia, los mismos pobladores han desarrollado focos de contaminación que perjudican no solo al vecindario, sino que a toda la sociedad, que en la actualidad atraviesa serios problemas de salud”, coincidieron algunas personas encuestadas.

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Comayagua, LV.- Para estos días de emergencia nacional es común encontrar en la ciudad promontorios de basura lanzados en lugares públicos a vista y paciencia de las autoridades del ambiente, y es que los pobladores en un acto de desesperación se les olvida el día y horario exacto cuando le toca pasar por su barrio el tren de aseo; no aguantan el nauseabundo olor al interior de sus viviendas y sacan los desechos a orillas de las calles.

Una vez que la basura ya putrefacta es tirada de forma irresponsable a basureros públicos, promovidos por el mismo ciudadano inconsciente, inculto y puerco, es de esperar el desastre provocado por perros hambrientos e incluso rebuscadores que se confunden con los animales: zopilotes, moscas y otros, que dejan los desastres y focos de contaminación en diferentes lugares.

En la fotografía se observa la gran cantidad de basura regada en la pequeña plaza de la Iglesia La Caridad, donde consultamos a algunos vecinos ¿por qué pasaba eso? En el sondeo de opinión se limitaron a responder que el camión de la basura llega a paso de tortuga. Mientras tanto, los recogedores del tren de aseo, adujeron que los habitantes sacan demasiado antes la basura y que “no es justo porque nosotros nos exponemos a muchas enfermedades y hacemos este sucio trabajo por necesidad”, expresó un tanto melancólico y voz entrecortada uno de los veteranos de esta riesgosa actividad.

Martín Zavala/Periodista

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