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200 años con el desafío de reconstruir a Honduras

Cuando los próceres reunieron al pueblo para proclamar en Guatemala la Independencia de Centroamérica, jamás se imaginaron que sus hechos y sus nombres iban a ser recordados con orgullo 200 años después, aún en tiempos de pandemia.

Aunque se habla de una celebración, para Ismael Zepeda, historiador de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), realmente no celebramos, sino que “conmemoramos la posibilidad histórica de crear una institucionalidad que respondiera a los intereses generales de la hondureñidad”.

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Se conmemora el camino que inició el 15 de septiembre de 1821, en medio de contradicciones, vicisitudes y miedos. “Un recorrido lleno de alegrías, tragedias, sinsabores, de sueños y esperanzas fallidas. Ese camino no ha sido fácil, pero la voluntad de construir una nación con identidad propia superó los obstáculos, conflictos e intervenciones extranjeras”.

¿Pero cuáles son las claves para entender este momento histórico que representa el Bicentenario? Para el escritor e historiador Albany Flores Garca, se necesita comprender el proceso independentista en la primera mitad del siglo XIX, así como los hechos, etapas y personajes que construyeron los grandes hitos de la nación hasta nuestros días.

Conmemoración

Los preparativos para rememorar el Bicentenario de nuestra emancipación política están orientados a fortalecer la unidad de las familias hondureñas, a crear un mayor sentimiento patrio y a rescatar los valores y la identidad de una región que merece mejores derroteros.

Es una celebración de abajo hacia arriba y a la fecha ya están organizados un 60% de los municipios.

Las otras Provincias Unidas de Centroamérica se preparan para conmemorar y, sobre todo, para hacer una reflexión crítica en relación con los logros y fracasos durante estos dos siglos.

“Este tipo de efemérides son importantes porque de alguna manera articulan las temporalidades que abarcan a la historia”, afirma el académico e historiador Jorge Alberto Amaya.

“La celebración conecta a los pueblos con su pasado, con su historia, con sus derrotas, y en el presente permite reflexionar para proyectar para el futuro nuevos derroteros”, añadió.

Luces y sombras

Para el historiador Mario Argueta se han recorrido doscientos años “con luces y sombras, triunfos y derrotas, logros y fracasos en busca de un nuevo amanecer”.

Como logros destacó “la gradual integración social y territorial, tarea aún inconclusa, la aceptación de constituir un país pluriétnico y multicultural, lo que debe ser incorporado a la Constitución política”. Además, “la diversificación económica en lo relativo a las exportaciones, estudio y divulgación de nuestro pretérito, distante y cercano, tarea nunca concluida”.

Por su parte, Albany Flores Garca considera que los cinco logros del país en estos 200 años son la estaticidad, es decir, la creación de un marco jurídico, formación de la academia, centralización del poder, la creación de un mercado interno y la legitimidad de las instituciones.

Mientras que para el historiador Ismael Zepeda, la posibilidad histórica de construir un modelo de Estado Nacional, posicionarse como nación en el concierto de países, edificar un país con fronteras y límites territoriales, implementar un sistema económico y la oportunidad de responder a los retos y desafíos del mundo globalizado son cinco logros de Honduras en 200 años.

¿Somos independientes? Hay quienes cuestionan el hecho de que no somos independientes y, por lo tanto, hay poco que celebrar. “Debería ser un punto de reflexión colectiva, de autoanálisis”, reconoció el historiador Argueta.

Considera que una de las tragedias que vivió la región fue haberse dividido en cinco porciones, lo que dio lugar a que unos Estados conspiraran contra otros. Esta división aún prevalece a 200 años y lo más dramático es que en Honduras se experimenta con mayor fuerza a nivel de las familias fragmentadas por el color de una bandera y por una ideología. Conservadores y progresistas siguen confrontados.

Juan Ramón Martínez, coordinador de la Comisión del Bicentenario, explicó que una de las metas es promover durante la reunificación nacional. “La independencia no se la regalan a nadie”. “Cuando uno nace, no nace con un documento que diga que va a ser feliz, honrado, bueno, rico, todo es fruto de la actividad personal”.

A su modo de ver, “no es asunto de decir que no hay que celebrar, (porque) sí hay que celebrar, hay cosas buenas que hemos hecho pero hay que avergonzarnos de cosas muy malas que hemos hecho”, agregó.

De cara al futuro, Honduras tiene por delante una serie de retos que debe alcanzar a mediano o corto plazo sin descartar el espíritu integracionista de la región. Los pasos unionistas que se han dado a nivel regional en algunos campos se deben continuar y Honduras no debe renunciar a ello.

Y es que, como afirma el presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Juan Carlos Sikaffy, todos los esfuerzos de la institucionalidad del país y del sector empresarial privado deben estar enfocados en reconstruir el país.

El también analista e historiador Jorge Alberto Amaya afirma que el país tiene como desafíos para fortalecer su identidad “volver a una senda democrática, que establezca un gobierno de unidad”. “Hay que fortalecer el sistema educativo, impulsar medios audiovisuales del Estado que intenten divulgar nuestra cultura, nuestra identidad y nuestros valores”, dijo.

El pensamiento de Amaya es compartido por Argueta. Se debe “recuperar la dignidad y el honor nacional, la autoconfianza en nuestra capacidad de salir adelante por nuestros propios esfuerzos, sin caer en la mendicidad ante la comunidad internacional”. A criterio de este investigador el país debe “forjar una sociedad por todos compartida, con acceso universal a la salud y educación de calidad, incluyente y no excluyente, alcanzar grandes consensos de beneficio colectivo suprimiendo el ventajismo y la manipulación”.

Hay que “llevar a juicio a quienes sistemáticamente han saqueado fondos y bienes públicos, recuperar el control civil sobre el estamento castrense, realizar elecciones creíbles, crecer económicamente con niveles de producción y productividad y a la par impulsar el desarrollo humano”.

Albany Flores considera que el camino que debe seguir el país es apostar por la recuperación del Estado de derecho, la legitimidad de las instituciones, la democracia participativa y la reformulación de un sistema educativo que responda a las necesidades y demandas del siglo XXI.

Ismael Zepeda es del criterio que la Honduras del Bicentenario debe iniciar el proceso de consolidación de una nación con más identidad, orgullo y memoria colectiva. “Ese debe ser el camino del Bicentenario”.

Actividades Bicentenario

Concurso de historia

La conmemoración incluye el Concurso de Historia José Cecilio del Valle. Se centra en tres modalidades: historia de Honduras para escolares, para estudiantes de secundaria y para estudiantes universitarios y público en general.

Celebración prolongada

El evento dedicado a la patria grande se prolongará más allá del 15 de septiembre. Incluso hay actividades para desarrollar en 2023 cuando se cumplirán los 200 años de que las provincias se independizaron de México y otros imperios, es decir, la independencia absoluta.

Otros eventos

La agenda no solo se concentrará en recordar hechos. Habrá momentos para la reflexión crítica y para escuchar a expertos que hablarán del pasado y futuro de estos feudos. Habrá también una noche de gala en el cerro Juana Laínez y se hará una reflexión sobre el Himno Nacional.

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